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Blefaroplastia sin cirugía, ¿es para ti?

mujer mostrando antes y después de blefaritis sin cirugía

Blefaroplastia sin cirugía, ¿es para ti?

mujer mostrando antes y después de blefaritis sin cirugía

¿Es posible recuperar la sonrisa de tu mirada sin recurrir a la cirugía?

 

Muchas diríamos que no, pero estaríamos equivocadas.

 

Ya que, como veremos en este artículo, existe un tipo de blefaroplastia que no solo ayuda a que recuperes esa mirada tan bonita que tienes, sino que además se consigue sin pasar por quirófano.

 

Pero antes, es importante saber qué es exactamente una blefaroplastia.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “blefaroplastia”?

La blefaroplastia es una cirugía estética que se realiza en los párpados y busca mejorar la apariencia de los ojos, ya sea para eliminar el exceso de piel o para corregir la caída de los párpados.

 

Esta cirugía se realiza mediante incisiones en el área a tratar, y se elimina el exceso de piel o se reposiciona el tejido caído.

 

Aunque la blefaroplastia quirúrgica es un procedimiento efectivo y seguro, algunas personas pueden tener preocupaciones sobre la invasividad del procedimiento y el tiempo de recuperación.

 

Por ello, es importante mencionar que existe una alternativa no invasiva que se conoce como blefaroplastia sin cirugía.

 

Esta opción busca mejorar la apariencia de los párpados sin recurrir a la cirugía.

 

Aunque los resultados de estos procedimientos no son tan drásticos como los obtenidos con la blefaroplastia quirúrgica, son ideales para personas que tienen arrugas o pliegues en los párpados que hacen lucir su mirada envejecida, pero que no afectan su capacidad visual.

 

Estas personas  desean mejorar su apariencia sin tanto tiempo de recuperación.

 

Es importante consultar con un especialista en cirugía plástica antes de tomar una decisión y determinar cuál es la mejor opción para cada persona en particular.

 

En este artículo hacemos énfasis en la blefaroplastia sin cirugía, pero es importante tener en cuenta que ambos procedimientos tienen sus propias características y beneficios.

 

¡Vamos a verlos!

Blefaroplastia quirúrgica

La blefaroplastia quirúrgica es un procedimiento que busca mejorar la apariencia de los ojos mediante la remoción de piel y grasa en los párpados, como ya hemos visto brevemente.

 

Es una cirugía que se realiza bajo anestesia local o general y que puede durar entre una y tres horas, dependiendo de muchos factores: como el tipo de piel, el equipo médico que se utilice, la experiencia de quien realiza el procedimiento, etc.

 

Este procedimiento es adecuado para personas que, sobre todo desean mejorar la apariencia de su mirada y lucir más jóvenes.

 

Sin embargo, como toda cirugía, la blefaroplastia quirúrgica tiene sus riesgos y complicaciones.

 

Entre ellas se encuentran infecciones, cicatrices, hematomas, y problemas con la visión. 

 

Además, el tiempo de recuperación puede ser prolongado, y los resultados finales pueden variar de persona a persona, por lo que un resultado de éxito en una amiga no está garantizado para ti.

Blefaroplastia sin cirugía

La blefaroplastia no quirúrgica es una opción menos invasiva para aquellos que desean mejorar la apariencia de sus párpados sin recurrir a la cirugía.

 

Entre las posibles opciones se incluyen los procedimientos que se realizan mediante inyecciones de Botox o rellenos.

 

También es posible tratar la zona con Thermage y Ultherapy, que son dispositivos que utilizan energía térmica.

 

Ambas opciones  buscan tratar arrugas y pliegues en los párpados para así dotar a tu mirada de una mayor juventud.

 

A diferencia de la blefaroplastia quirúrgica, la no quirúrgica tiene menos tiempo de recuperación y los resultados son menos drásticos.

 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los resultados y efectividad de estos procedimientos no son comparables a los obtenidos con una blefaroplastia quirúrgica.

 

Hacemos esta distinción para que no te ilusiones pensando que vas a quedar igual que pasando por cirugía.

 

Si estás pensando que tus párpados necesitan mejorar, es importante que consultes con un especialista en cirugía plástica antes de tomar una decisión y determinar cuál es la mejor opción para tí.

Enfoque en la blefaroplastia sin cirugía

Cada vez más personas están optando por la blefaroplastia sin cirugía, ya que permite mejorar la apariencia de los párpados sin recurrir a la cirugía y sus resultados son menos drásticos.

 

Los tratamientos populares de blefaroplastia sin cirugía incluyen algunos tipos de láser como el CO2 o el PLEXR los cuales ayudan a eliminar no solo el exceso de piel en los párpados sino también las patas de gallo y las líneas de expresión que aparecen en los párpados inferiores.  

 

Estos procedimientos no quirúrgicos se realizan con anestesia local y son menos costosos en comparación con la blefaroplastia quirúrgica.

 

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los resultados de la blefaroplastia sin cirugía no son permanentes y pueden requerir tratamientos de mantenimiento para mantener los resultados.

¿Blefaroplastia sin cirugía o quirúrgica? Consideraciones finales

Como ya hemos visto en este artículo, si estás considerando una blefaroplastia, es importante que tengas en cuenta tus expectativas y metas, así como el riesgo y el tiempo de recuperación.

 

Es recomendable hablar con un especialista en blefaroplastia para obtener una evaluación personalizada y saber cuál es el mejor procedimiento para ti.

 

En cuanto a la elección de un especialista, es importante investigar y elegir a alguien con experiencia y calificaciones adecuadas. 

 

También es recomendable evitar tratamientos de bajo costo, ya que estos pueden no ser seguros y pueden tener resultados insatisfactorios o hasta perjudiciales para tu salud.

Conclusiones

En conclusión, la blefaroplastia es un procedimiento estético que busca mejorar la apariencia de los párpados.

 

Aunque se asocia generalmente a la cirugía, existe una alternativa no invasiva conocida como blefaroplastia sin cirugía.

 

Es importante tener en cuenta las expectativas, el riesgo y el tiempo de recuperación antes de elegir un procedimiento.

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